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De una a otra Venezuela - Uslar Pietri

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La actual crisis de los precios del petróleo y el eventual agotamiento secular del negocio petrolero como opción de “Riqueza fácil” está haciendo desaparecer a la Venezuela fingida y nos está develando la Venezuela real.

¿Cuál es la venezuela real? Es la Venezuela de hoy, sin los artificios de los ingresos petroleros; es la de universidades y escuelas cada vez más pobres, mas desatendidas, más solas; es la Venezuela de hospitales desabastecidos, sin recursos y transformados en casas de dolor y muerte; es la Venezuela de algunos policías delincuentes y de un sistema judicial ineficiente, (en consecuencia) la Venezuela de los linchamientos. Es el país de la inflación más alta del mundo y de la escases, de las colas de miseria, de los bajísimos ingresos familiares. También de los emigrantes, del 33% de población por debajo de la línea de pobreza, de los corruptos que acusan a los honestos de corrupción, de las violaciones de derechos, de la dependencia alimenticia, de la enorme deuda externa y la insolvencia… es la Venezuela no soberana que han construidos nuestros líderes políticos ¿democráticos?. Es la Venezuela que escondimos tras el flujo de petrodólares de los últimos tiempos… es la Venezuela de los incapaces de construir un país real.

Arturo Uslar Pietri fue capaz de prever estas situación (y las nociones de país real y país fingido)… recomiendo la lectura de sus apreciaciones en esta edad oscura que nos está tocando vivir,


Aunque parezca hecho a la medida de la coyuntura actual venezolana, este ensayo fue escrito por el brillante venezolano en 1949. A continuación sus letras.

De una a otra Venezuela
Arturo Uslar Pietri

Ante los venezolanos de hoy está planteada la cuestión petrolera con un dramatismo, una intensidad y una trascendencia como nunca tuvo ninguna cuestión del pasado. Verdadera y definitiva cuestión de vida o muerte, de independencia o de esclavitud, de ser o no ser. No se exagera diciendo que la pérdida de la Guerra de Independencia no hubiera sido tan grave, tan preñada de consecuencias irrectificables, como una Venezuela irremediable y definitivamente derrotada en la crisis petrolera.

La Venezuela por donde está pasando el aluvión deformador de esta riqueza incontrolada no tiene sí no dos alternativas extremas. Utilizar sabiamente la riqueza petrolera para financiar su transformación en una nación moderna, próspera y estable en lo político, en lo económico y en lo social; o quedar, cuando el petróleo pase, como el abandonado Potosí de los españoles de la conquista, como la Cubagua que fue de las perlas y donde ya ni las aves marinas paran, como todos los sitios por donde una riqueza azarienta pasa, sin arraigar, dejándolos más pobres y más tristes que antes.

A veces me pregunto qué será de esas ciudades nuevas de lucientes casas y asfaltadas calles que se están alzando ahora en los arenales de Paraguaná, el día en que el petróleo no siga fluyendo por los oleoductos. Sin duda quedarán abandonadas, abiertas las puertas y las  ventanas al viento, habitada por alguno que otro pescador, deshaciéndose en polvo y regresando a la uniforme desnudez de la tierra. Serán ruinas rápidas, ruinas sin grandeza, que hablarán de la pequeñez, de la mezquindad, de la ceguedad de los venezolanos de hoy, a los desesperanzados y hambrientos venezolanos de mañana.

Y eso que habrá de pasar un día con los campamentos de Paraguaná o de Pedernales hay mucho riesgo, mucha trágica posibilidad de que pase con toda esta Venezuela fingida, artificial, superpuesta, que es lo único que hemos sabido construir con el petróleo. Tan transitoria es todavía, y tan amenazada está como el artificial campamento petrolero en el arenal estéril.

Esta noción es la que debe dirigir y determinar todos los actos de nuestra vida nacional. Todo cuanto hagamos o dejemos de hacer, todo cuanto intenten gobernantes o gobernados debe partir de la consideración de esa situación fundamental. Habría que decirlo a todas horas, habría que repetirlo en toda ocasión. Todo lo que tenemos es petróleo, todo lo que disfrutamos no es sino petróleo casi nada de lo que tenemos hasta ahora puede sobrevivir al petróleo, lo poco que pueda sobrevivir al petróleo es la única Venezuela con que podrán contar nuestros hijos.

Eso habría que convertirlo casi en una especie de ejercicio espiritual como los que los místicos usaban para acercarse a Dios, para llenar sus vidas de la emoción de Dios. Así deberíamos nosotros llenar nuestras vidas de la emoción del destino venezolano. Porque de esa convicción repetida en la escuela, en el taller, en el arte, en la plaza pública, en junta de negociantes, en el consejo del gobierno, tendría que salir la incontenible ansia de la acción. De la acción para construir en la Venezuela real y para la Venezuela real. De construir la Venezuela que pueda sobrevivir al petróleo.

Porque desgraciadamente hay una manera de construir en la Venezuela fingida que casi nada ayuda a la Venezuela real. En la Venezuela fingida están los rascacielos de Caracas. En la Venezuela real están algunas carreteras, los canales de irrigación, las terrazas de conservación de suelos. En la Venezuela fingida están los aviones internacionales de la Aeropostal. En la Venezuela real están los tractores, los arados, los silos.

Podriamos seguir enumerando así hasta el infinito. Y hasta podríamos hacer un balance. Y el balance nos revelaría el tremendo hecho de que mucho más hemos invertido en la Venezuela fingida que en la real.

Todo  lo que no puede continuar existiendo sin el petróleo está en la Venezuela fingida. En la que pudiéramos llamar la Venezuela condenada a muerte petrolera. Todo lo que pueda seguir viviendo, y acaso con más vigor. Cuando el petróleo desaparezca, está en la Venezuela real.

Si aplicáramos este criterio a todo cuanto en lo público y en lo privado hemos venido haciendo en los últimos treinta años, hallaríamos que muy pocas cosas no están, siquiera parcialmente, en el estéril y movedizo territorio de la Venezuela fingida.

Preguntémonos por ejemplo si podríamos, sin petróleo, mantener siquiera un semestre nuestro actual sistema educativo. ¿Tendríamos recursos, acaso para sostener los costosos servicios y los grandes edificios suntuosos que hemos levantado? ¿Tendríamos para sostener una ciudad universitaria? ¿Tendríamos para sostener sin restricciones la gratuidad de la enseñanza desde la escuela primaria hasta la Universidad? Si nos hiciéramos con sinceridad estas preguntas tendríamos que convenir que la mayor parte de nuestro actual sistema   educacional no podría sobrevivir al petróleo. Sin asomarnos, por el momento, a la más ardua cuestión, de si ese costoso y artificial sistema está encaminado a iluminar el camino para que Venezuela se salve de la crisis petrolera, está orientado hacia la creación de una nación real, y está concebido para producir los hombres que semejante empresa requiere.

Parecida cuestión podríamos planteamos en relación  con las cuestiones sanitarias. ¿Todos esos flamantes hospitales, todos esos variados y eficientes servicios asistenciales y curativos, pueden sobrevivir  al petróleo? Yo no lo creo.

La tremenda y triste verdad es que la capacidad actual de producir riquezas de la Venezuela real está infinitamente por debajo del  volumen de necesidades que se ha ido creando la Venezuela artificial. Esta es escuetamente la terrible realidad, que todos parecemos empeñados en querer ignorar. Por eso la cuestión primordial, la primera y la básica de todas las cuestiones venezolanas, la que  está en la raíz de todas las otras, y la que ha de ser resuelta antes si las otras han de ser resueltas algún día, es la de ir construyendo una nación a  salvo de la muerte petrolera. Una nación que haya resuelto victoriosamente su  crisis petrolera que es su verdadera crisis nacional.

Hay que construir en la Venezuela real y para la Venezuela permanente y no en la Venezuela artificial y para la Venezuela transitoria. Hay que poner en la Venezuela real los hospitales, las escuelas, los servicios públicos y hasta los rascacielos, cuando la Venezuela real tenga para rascacielos. De lo contrario estaremos agravando el mal de nuestra dependencia, de nuestro parasitismo, de nuestra artificialidad. Utilizar el petróleo para hacer cada día más grande y sólida la Venezuela real y más pequeña, marginal e insignificante la Venezuela artificial.¿Quién se ocuparía de curar o educar a un condenado a muerte? ¿No sería una impertinente e inútil ocupación? Lo primero es asegurar la vida. Después vendrá la ocasión de los problemas sanitarios, educacionales, asistenciales. ¿De qué valen los grandes hospitales y las grandes escuelas si nadie está seguro de que el día en que se acabe el petróleo no hayan de quedar tan vacíos, tan muertos, tan ruinosos, como los campamentos petroleros de Paraguaná o de Pedernales?

Lo primero es asegurar la vida de Venezuela. Saber que Venezuela. o la mayor parte de ella, ya no está condenada a morir de muerte petrolera. Hacer todo para ello. Subordinar todo a ello. Ponernos todos en ello.


No deja de ser sorprendente la capacidad profética de Uslar Pietri... al pié de la letra, !casi 70 años mas tarde!

Venezuela: de la quimera política a la crisis economica

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En el marco de la celebración del 54º aniversario de la Escuela de Administración de la Universidad de Oriente, Núcleo Sucre (de dónde egresan los mejores administradores y contadores de Venezuela) se realiza el ciclo de conferencias en el área de ciencias económicas, administrativas y contables, al cual fui invitado en calidad de conferencista por segundo año consecutivo.

Foto: Lilibeth Figueroa // Fuente: Facebook

Con mi conferencia de hoy "Venezuela: de la quimera política a la crisis económica" pretendí abrir espacios de reflexión en los asistentes sobre las causas no económicas (particularmente políticas) de la crisis que vive el país en estos últimos tiempos.

Muy agradecido con los asistentes (lleno total). Un rato muy agradable, a pesar de algunos pequeños contratiempos.

A continuación la presentación.


En la jornada de hoy fui precedido por Rafael Rodríguez,ex presidente de la Federación de Colegios de Contadores Públicos de Venezuela  (Inteligencia artificial aplicada en el ejercicio profesional del Contador Público); y Juan Ramos, socio-director KPMG (Evaluación del principio de negocio en marcha en el entorno económico mundial y nacional). La jornada continua hasta la tarde de hoy y durante todo el día de mañana.

Desde estas modestas lineas quiero felicitar a los promotores y organizadores de este evento, y hacer un llamado a seguir desarrollando este tipo de actividades que complementen la formación académica de los egresados de esta prestigiosa escuela.

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Negro y blanco

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Entiendo y comparto la belleza que se puede expresar a través del lenguaje escrito. La literatura como fuente y forma de creatividad nos ha regalado historias y mundos de estéticas maravillosas. ¿Pero qué tal si la estructura del relato dependieran más del lector que del autor?

Esta es la sensación que me produce a mí “leer” esta secuencia de imágenes, la posibilidad de que la historia contada sea re-creada por mí, que se me permitan construir los detalles, imaginar los actos entre cada uno de los cuadros, establecer la dinámica. Seguramente ustedes experimentarán la misma experiencia cuando sigan la secuencia.

Comparto con ustedes una historia caribeña de la autoría del dibujante haitiano Chevelin Pierre (de quién probablemente hablaremos en algún post después) y su equipo en la cual se plantea la realidad sufrida por los esclavos en época de la colonia.

Disfruten este relato mudo que dice mucho…












































La UT, el ISLR y el enredo del Decreto 2.266

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La UT (unidad tributaria) se creó a mediados de los años 90, cuando ya la inflación se había transformado en un problema estructural. Era un mecanismo de ajuste automático de las tarifas de los impuestos a las variaciones de los niveles de precios.


Como sabrán, en épocas inflacionarias las tablas de las tarifas impositivas se desactualizan rápidamente y no es conveniente esperar procesos legislativos o habilitantes para modificarlas. Para ganar dinamismo, entonces se decidió crean una unidad artificial (la UT) en la cual se expresarían las tarifas tributarias en las leyes. La UT se homologaba anualmente según el índice de inflación. El resultado de estas “actualizaciones” semiautomáticas era estupendo.

Pero el actual gobierno venezolano decidió negar la inflación como si eso ayudara a controlarla, y además de ocultar los índices o disfrazarla (de guerra económica o de especulación), ha experimentado medidas, digámosle, poco ortodoxas.

Dentro de esas inconsecuencias decidió, tras un nivel de variación anual de 181%, incrementar la UT en apenas 18%.Es decir, desnaturalizó a la UT. Pero, ¿Para qué?.

En mi modesta opinión, lo hizo para incrementar la presión tributaria sin tener que crear nuevos impuestos o modificar los existentes. Esa es la respuesta gubernamental a la debacle de los precios del petróleo, en un escenario político crecientemente desfavorable para los intereses oficialistas.

Una vez cometido el disparate se presentaron los problemas lógicos, que dicho sea de paso eran previsibles incluso para cualquier iniciado en asuntos económicos. Estos son:

1. La UT es también la base de cálculo de la cesta ticket, (para los amigos virtuales de otros países, ésta es más que un bono de alimentación, en Venezuela es una parte del salario que no genera prestaciones. Fíjense, el salario mínimo base mensual es actualmente de Bs. 11.578,oo y la cesta ticket de Bs. 13.275,oo).

¿Cómo llegó a ocurrir tan inusual hecho?. Fácil, (me disculpan los propagandistas oficiales) desde hace un tiempo las variaciones de los salarios se han venido distanciando de las variaciones de precios, es decir, el poder adquisitivo se ha venido perdiendo progresivamente. Pero las cesta ticket se actualizaba en montos cercanos a los índices inflacionarios, por la UT.

Ahora bien, si este año se cometió la abominación de divorciar totalmente el incremento de la UT del de la inflación, ¿cómo la cesta ticket llegó a tanto?: el gobierno, después de aplastada la torta, sacó cuentas del costo político de tratar de que la cesta ticket se rezagara y sacó un decreto en el cual el número de UT de la cesta ticket se incrementaba significativamente (66%). ¡Listo! Resuelto el problema… (o eso creen).

2. Resulta que la desproporción de la variación de la UT fue de tal magnitud que el incremento que causó en la presión tributaria terminó transformando al impuesto sobre la renta en regresivo en y confiscatorio.

El peor peso de esta impericia tributaria recaería en lo poco que queda de la clase media y en la (cada día mayor) clase baja, donde están la mayoría de los votantes. Virtualmente cualquier persona que ganara salario mínimo y cobrara un mes de bono vacacional y un mes de bono navideño terminaría pagando este impuesto. A la clase alta, pues a esta de todas formas le corresponde pagar, la afectación no le resultaría tan intensa. Ese direccionamiento de la presión tributaria (es decir, ese generar más ingresos cobrándoles a los más pobres) en los ámbitos fiscales se conoce como regresividad tributaria.

Por otro lado, estas familias terminarían pagando en impuestos montos que superan varios meses de sus ingresos, calculo que en el menor de los casos, por lo menos mes y medio, y hasta 4 o 5 meses de trabajo en asalariados que cobraron acumulados vencidos el año pasado.

Estas familias tendrían entonces que usar sus ahorros para pagar impuestos, es decir disminuir sus activos, y/o endeudarse para el mismo fin, es decir aumentar sus pasivos. Disminuir los activos y/o aumentar los pasivos implica disminuir el patrimonio, y eso es algo que ningún impuesto bien diseñado puede hacer, se denomina confiscatoriedad tributaria.

Tanto la regresividad como la confiscatoriedad son enfermedades de los sistemas tributarios, es decir no guardan relación ni con las más básicas teorías tributarias, ni con los principios del estado social de derecho, incluso contradicen al Código Orgánico Tributario y a la mismísima Constitución Nacional.

Si bien el gobierno probablemente quiso hacerse el loco con el incremento de la presión tributaria, resulta que nada tan grande ni tan grave podía esconderse, no pasaría desapercibido y el costo político de afectar a las mayorías sería el soplo que falta para perder cualquier oportunidad de recuperar espacios políticos. Entonces viene el remiendo, un decreto de exoneración.

Desde el primer momento estuvo rodeado de un mar de imprecisiones, miren el video de abajo para que comprendan lo que digo… (click en la imagen a ver que entienden).


Es razonable que cualquier persona medianamente familiarizada con asuntos tributarios se confunda. Sin embargo, el día 8/3/16 al fin pudimos ver la primera versión del decreto, al día siguiente la segunda (¿se necesitan más pruebas de que hay improvisación?).

Unos días mas tarde publiqué un post explicando cómo declaré, lo hice como un paso a paso, casi como instrucciones. Uds. pueden verlo acá.

Yo me pregunto, que ventajas obtuvo el gobierno con esa jugada? Al final, no se ahorró nada en cesta ticket, ni va aumentar la presión tributaria. Son muchos los problemas que el gobierno se creó con esto de no querer ajustar el valor de la UT a los niveles convenientes… como si no tuviera suficientes líos. Pero han sido más las dudas y el estrés que ha causado en parte de la población por la desinformación .

Por cierto, encima le viene el desequilibrio que ocurrirá con el divorcio de la inflación y la UT, y las insubsistentes medidas de incrementos de la cesta ticket y la exoneración, ¿son matemáticamente armónicos?.

Creo que si el gobierno hace lo debido desde el comienzo, es decir mantiene el matrimonio entre la inflación y la UT se hubiera (y nos hubiese) ahorrado muchos problemas, además de hacer el papelón que está haciendo.

Por supuesto, que nunca veremos a responsables respondiendo por este error, así está de desautorizado el estado venezolano.

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Los que se quedan, Los que se van - Desorden Público

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Un cumanés anónimo, y tal vez virtual, dejó atrás su pasado (y al miedo) para comenzar nueva vida en Arabia, y terminó citado en esta canción de Desorden Público.

Así pues, muchos otros venezolanos han tenido que dejar el país durante estos últimos 15 años. Cada despedida implica lazos rotos, miedos, nostalgias, distancias, separaciones y esperanzas de reencuentro (¿regresan o nos esperan allá?).


¿Podemos hablar de una diáspora venezolana? (Wikipedia es más especifica y habla de diáspora bolivariana).

Clic en la imagen de abajo para disfrutar del tema.


La composición y arreglos son de Horacio Blanco. El video fue creado, grabado y producido por Pablo Bayley y Danel Sarmiento, con animación de Leonel Rodríguez. La producción musical estuvo a cargo de Francisco “Coco” Díaz.



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Así declaré el ISLR de 2015

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Cómo saben los que son habituales visitantes de este desprolijo blog, soy Profesor Universitario, trabajo en una de las cinco universidades más prestigiosa de Venezuela y (entre otras cosas) he sido víctima (otra vez), como muchos otros profesionales, de las inexplicables decisiones que toma el gobierno venezolano. En este caso, el inadecuado incremento de la UT (unidad tributaria) a principios de este año.

De repente declarar y consecuentemente pagar el impuesto sobre la renta se transformó en una maldición nacional para quienes ganamos salarios cada día más precarios. Pero también se transformó en una maldición (supongo que no prevista) para un gobierno que cada día se torna más impopular y que muy tarde descubrió que incrementar la UT divorciándola de los índices de inflación acarrearía un costo político elevado. El ISLR se tornó regresivo al pechar a los sectores más pobres; y se tornó confiscatorio al afectar patrimonialmente a las familias. 

Recomiendo visiten este post sobre mis reflexiones acerca del deficiente manejo de la UT en Venezuela (click acá).

Para tratar de remendar ese fatal error, el Gobierno soltó el Decreto Nº 2.266 del 8/3/16 (G.O. 4.865). Abajo muestro parte de su cuerpo normativo.


En éste claramente se establece una exoneración por un tramo de enriquecimiento de 3.000 UT (equivalente a Bs. 450.000,oo) y se estaría obligado a pagar, con las reglas establecidas, la porción (parte, tramo) que supere este monto.

Pero el decreto, por la forma como fue manejado, trajo consigo un mar de confusiones, incluso como profesores universitarios del área administrativas (y yo de Finanzas Públicas) experimentamos serios problemas para entender como enfrentar la forma de declaración post-decreto. El gobierno, y particularmente la administración tributaria, guardaron silencio (misteriosamente).

Sin embargo, tres días después de la segunda o tercera versión del decreto logré dilucidar algo y me atreví a declarar como la lógica tributaria imponía.

Este es el paso a paso de cómo declaré el ISLR:

PREVIO: Debí tener a mano la planilla ARC, en la cual se señala el monto acumulado de mis ingresos y el anticipo acumulado de ISLR retenido durante el 2015. A los ingresos acumulados les resté Bs. 450.000,oo (3.000 UT) que es el enriquecimiento exonerado. El resultado de esa sustracción es el enriquecimiento gravable... (lo anoté para tenerlo a mano).

A: El primer paso fue entrar al portal del SENIAT: http:www.seniat.gob.ve. Una vez abierto el portal ingresé al sistema "SENIAT en Línea" como "Persona Natural".


B: En la ventana emergente que aparece coloqué mi usuario y mi clave (si fuera la primera vez que declarara en línea debería registrarme primero en el sistema).


C: Una vez dentro del "SENIAT en Línea", apareció un menú  de opciones en el lado izquierdo de la ventana (Menú Contribuyente). Allí hice clic en la opción "Declaración ISLR".


D: Acto seguido apareció un resumen de mi información tributaria, lo revisé y como estaba ajustado a la verdad,  respondí afirmativamente a la pregunta de abajo: "¿Desea continuar con el proceso de Declaración?"


E1: En la pantalla siguiente busqué la pregunta "¿Posee rentas exentas o exoneradas?", hice clic en la opción "Si"... (esto debido al decreto comentado supra). No toqué ninguna otra opción.


E2: Fuí a la parte inferior de la hoja y allí hice clic en "Continuar".


F: Ahora el sistema me llevó al módulo de "Declaración Originaria de ISLR Persona Natural". A la izquierda apareció el "Menú Declaración". En éste hice clic en la opción "Enriquecimiento Neto" y se desplegó un submenú. En el submenú hice clic en la opción "Rentas Exentas/Exoneradas"... y el sistema me llevó al locus donde declararía la exoneración prevista en el decreto.


G1: Una vez en la pantalla donde se declaran las exenciones/exoneraciones (ver la imagen de abajo) busqué la casilla "Otros Ingresos" (es la fila # 17). Allí coloqué la renta exonerada, es decir los Bs. 450.000,oo (3.000 UT)
G2: Antes de continuar, le dí a "Guardar". 
G3: Y ahora si, "Continuar", y apareció otra pantalla en la cual no hice nada.


H: Acto seguido, y para evitar tener que navegar cuanta pantalla tiene el sistema, hice clic en la opción "Opción Conciliación Rentas"...


I: En la pantalla de "Conciliación de Rentas" verifiqué que en el ítem "Aplicación de Conciliación de Rentas" estuviera marcado en la opción "No", es muy probable que aparezca así por defecto. (siempre abajo, primero "Guardar" y después "Continuar").


J1: De inmediato apareció la pantalla dónde se declara el sueldo. ¿Recuerdan en el PREVIO la renta gravable (el resultado de la resta)?, pues esa diferencia entre sus ingresos acumulados anuales y los Bs. 450.000,oo es lo que coloqué acá.
J2: Otra vez "Guardar", y
J3: "Continuar". Hice esto cada vez que pude.


K: La pantalla siguiente es la de declarar los desgravamenes. Acá normalmente se declaran algunos de los desgravamenes que establece la ley en la opción correspondiente del formato que aparece (claro si se contara con los soportes probatorios). Yo opté por el desgravemen único, lo que no me obliga a explicar ni justificar nada.


L1: Una vez declarados los desgravamenes (seleccionado el desgravamen único), le dí a "Guardar" y "Continuar". Acto seguido volví al "Menú Declaración" e hice clic en la opción "Rebajas Impuesto" (unas cuantas líneas mas abajo). En la pantalla que se mustró apareció la "Rebaja Personal" ya colocada por defecto. Solo coloqué mi carga familiar, es decir el número de personas a mi cargo.
L2: Disculpen la insistencia, otra vez "Guardar" y "Continuar".


M1: Seguidamente declaré las retenciones del ISLR. ¿recuerdan que en lo previo revisamos en la ARC las retenciones acumuladas durante el periodo?, pues eso es lo que coloqué acá.
M2: "Guardar"
M3: "Continuar"
Después de esto hice clic en la penúltima opción del "Menú Declaración" en "Resumen".


N1: Seguidamente ví  el resumen de la declaración en el cual se muestran el "Total Impuesto a Pagar" y los "Impuestos Pagados en Exceso" (retenciones). Solo revisé esos montos y le dí clic a "Guardar"
N2: Y a "Continuar"...


O: Finalmente, apareció la planilla de liquidación lista y a la espera de que haga clic en la opción declarar... de allí en adelante el sistema me asistiría en la determinación de los mecanismos de pagos, si los hubiera... Hasta acá el proceso de declaración.


La imagen siguiente presenta la ruta de navegación (de arriba a abajo) que seguí para declarar considerando la exoneración otorgada en el decreto. 


Espero haberles sido útil...